PUNTO DE VISTA DE LENA
No nos detuvimos después del ataque. Detenernos significaba pensar. Y pensar… se sentía como abrir una puerta que no estaba segura de poder cerrar otra vez.
El bosque se extendía ante nosotros, más oscuro ahora. No porque la luz hubiera cambiado… sino porque algo debajo de ella lo había hecho. El aire pesaba más contra mi piel, asentándose en algo que no se movía a menos que nosotros lo hiciéramos.
Seguí caminando. No porque supiera a dónde ir, sino porque quedarme quieta