Miguel entró en la habitación que estaba con la puerta abierta, y se detuvo mirando a su jefe que miraba al vacío sentado en la cama del cuarto de Valentina con una prenda de ella en sus manos.
–Señor. No logramos encontrar sus nombres en ninguna lista de embarque, aeropuertos, puertos, estaciones de metro–
Alexander apretó la prenda en su mano mirando hacia abajo mientras sentía un déjà vu. La sensación de ya haber vivido aquello antes, solo que ahora, mucho peor que la primera vez, porque él