La batalla ha terminado, pero no se siente como una verdadera victoria. Los cuerpos sin vida esparcidos por el campo, el aroma a sangre fresca inundando el ambiente y la zona donde el fuego rojo todavía se consume son la prueba de que muchas cosas importantes se perdieron esta noche.
Sin embargo, había sido una derrota sin precedentes. Circe no podría regresar, pues Kalium se aseguró con su sacrificio de condenarla al fuego eterno.
El príncipe de los vampiros, Valard, derrama una lágrima involu