Alina
Lo primero que siento al despertar son unas intensas ganas de vomitar. El mareo se apodera de mi cabeza, me levanto de un salto y expulso todo el contenido de mi estómago sobre el suelo. Una tos descontrolada le sigue a las arcadas, me siento tan mal que creo que se me saldrán las tripas.
Mientras jadeo e intento agudizar mi vista, todos los recuerdos me llegan de golpe a la memoria. Sin embargo, ya no estoy en el castillo de Lucian, de hecho, no tengo idea de dónde estoy.
El suelo húmedo