[Punto de vista de Araya]
El Lobo Terrible lleva a Araya más profundo en el bosque, sus movimientos suaves y cuidadosos a pesar de su tamaño masivo. Araya se aferra a su pelaje, su cuerpo temblando de agotamiento y dolor. Los calambres en su vientre han disminuido ligeramente, pero todavía puede sentir el dolor, un recordatorio constante de que algo está mal.
La sombra en los árboles mantiene el ritmo con ellos, moviéndose silenciosamente a través de la oscuridad. Araya intenta enfocarse en ella, ver qué es, pero su visión sigue nublándose.
Está perdiendo demasiada sangre.
Araya mira hacia abajo a su vestido blanco rasgado, ahora completamente empapado de carmesí. Algo es de los vagabundos, salpicado sobre ella cuando el Lobo Terrible los destrozó. Pero algo es suyo, filtrándose de cortes en sus pies, sus rodillas, sus brazos.
Y algo viene de entre sus piernas.
El pecho de Araya se aprieta con pánico. No. No, el bebé no. Por favor, el bebé no.
El Lobo Terrible parece sentir su angusti