[Punto de vista de Araya]
Araya despierta con calidez.
Es lo primero que nota. La calidez envolviendo su cuerpo, filtrándose en sus miembros congelados, ahuyentando el frío que ha sido su compañero constante desde que fue expulsada.
Lo segundo que nota es el dolor.
Cada parte de su cuerpo duele. Sus pies palpitan por los cortes y moretones. Sus costillas gritan con cada respiración. Su vientre se siente sensible y adolorido, aunque los calambres agudos de antes se han reducido a un dolor persistente.
Los ojos de Araya se abren lentamente. La luz es tenue, viniendo de un fuego ardiendo bajo en un hogar de piedra. Está acostada sobre algo suave, una cama cubierta de pieles gruesas y mantas ásperas.
Este no es el suelo del bosque.
Araya intenta incorporarse, pero su cuerpo se niega a cooperar. El dolor dispara por su costado, robándole el aliento.
"No te muevas."
La voz es áspera y baja, la misma del bosque. La que la llamó patética pero viva.
La cabeza de Araya gira lentamente, siguiend