Punto de vista: Araya
Araya se sienta junto al catre de Jasper, observándolo llorar. Su mano todavía se extiende, buscando la de ella.
Finalmente, la toma.
Los dedos de Jasper se cierran alrededor de los de ella inmediatamente, agarrando fuerte como si pudiera desaparecer.
—Gracias —jadea Jasper—. Gracias por venir. Por estar aquí. No lo merezco.
—No —concuerda Araya—. No lo mereces.
Se sientan en silencio por un largo momento. La respiración de Jasper es irregular, trabajosa. Cada respiración