[Punto de vista de Araya]
La mañana llega demasiado pronto.
Araya despierta con dolor irradiando por cada parte de su cuerpo. Sus músculos gritan en protesta mientras intenta sentarse. Sus manos todavía están vendadas del entrenamiento brutal de ayer, las ampollas debajo palpitando con cada latido del corazón.
Pero se obliga a salir de la cama de todos modos.
La cabaña está vacía. Lyra y Selvara deben estar afuera ya, revisando trampas o cazando. El fuego arde bajo, apenas más que brasas.
Araya