[Punto de vista de Araya]
La primera semana es un infierno.
Ronan empuja a Araya más fuerte de lo que alguien la ha empujado antes. Cada día comienza antes del amanecer y no termina hasta mucho después del anochecer. Cada músculo en su cuerpo grita. Cada articulación duele. Cada respiración arde.
Pero Araya se niega a rendirse.
Día uno, Ronan la hace correr. No un trote gentil, sino un sprint completo por el bosque, sobre raíces y rocas y troncos caídos. Las piernas de Araya ceden después de la