Mundo ficciónIniciar sesiónHadassa.
Hermano…
—¡NO! —Rashad dio un grito estremecedor, y de forma mecánica mis manos soltaron la daga, dejándola caer a un lado de la cama. Su cuerpo comenzó a tambalearse vibrando todo el tiempo, mientras traté de moverlo suavemente para que se despertara.
—Rashad… despierta… —toqueteé su rostro varias veces, y luego, de una sola estocada,







