Mundo ficciónIniciar sesiónDONOVAN
Después de pedirle con esa vocecita de cruda necesidad si le dejaba montarle, y de dejarle completamente mudo con su fuerza, su compañera Megan se sienta sobre su pelvis con famélico espíritu, y sin perder ni un segundo, toma su dolorido y grueso pene para guiarlo a su entrada, empezando así a restregarlo con afán por su sexo y dilatarse.
—Mmnnhh… sí… —jade feliz la loba cerrando los ojos y tomando una gran bocanada de aire fresco por el contacto de sus sexos.







