HOLLY
Vi a Eros marcharse, la sonrisa de mi rostro cayó.
Adam.
El sonido de su nombre en mi cabeza era como una serpiente venenosa moviéndose entre la suciedad, subiendo por mi cuerpo y enredándose en mi cuello hasta asfixiarme.
Estará aquí de nuevo.
Todo mi cuerpo se erizó.
¡No! no puede ser, no cuando al fin me decidí salir con alguien.
Me llevé las manos a la cabeza.
Después de que los mellizos nacieron, tuvieron que pasar dos años para que tuviera citas, debido a la insistencia de Dakota, n