HOLLY
Adam es… enorme.
Sí, todo él es enorme, digo, es un tipo de uno noveinta y dos, y yo una enana de uno cincuenta y cinco, somos dos cerebros, y a ninguno de los dos se le ocurrió que, si tienes sexo en el asiento del piloto, puede que ciertos movimientos toquen el claxon.
Estuvimos a nada de que la policía nos viese, pero, un rápido es un rápido.
Cuando llegamos a mi casa, un Adam con la sonrisa de oreja a oreja me ayudó a preparar algunas cosas. Descubrí que tenía cierta facilidad para la