CAPÍTULO 43

Hank hubiese querido recordar su sentida declaración de otro modo, estaba entregándose a Gemini de un modo que no se había entregado a nadie más, ni siquiera a Melinda cuando contrajeron nupcias; pero la realidad fue otra, ella no sonrió con ternura ni lo cobijo bajo su mano con el único gesto de cariño que La Ama daba: la tierna caricia reconfortante de sus dedos deslizándose entre sus cabellos; de hecho, lo observó con malicia p

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