Mundo ficciónIniciar sesiónEl último día de abril se cernió sobre Nueva York, vibrante y despampanante. Henry a ratos sentía que no respiraba, agobiado por mantener todo al día, a pesar de la ayuda que otros creativos podían darle. Una rotunda negativa había salido de parte de todos ante la idea de que el puesto de Rivers fuese tomado por Helen o Harold, mucho menos que trajesen a un desconocido para que los dirigiese. Así que todos trabajaban de forma incansable,