Mundo ficciónIniciar sesiónAston despertó a mitad de mañana. La alarma de su reloj sonaba intermitente, anunciándole que eran las nueve y media y había dormido las horas necesarias para que su cuerpo y su cerebro funcionaran correctamente.
Que le dijeran eso a la jodida resaca que estaba acampando sobre su cuello con un terrible dolor de cabeza.
Al menos no tenía ganas de vomitar.
Se restregó los ojos y su propio aliento casi lo deja inconsciente de nuevo;