Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe desperté y me sentía muy pesada, todo en mi cuerpo se sentía cómo sumergido en agua, me enderecé y estaba en una camilla, pero mi mano derecha, no la podía mover, guié mis ojos hacía ahí, y estaba esposada.
¿Qué carajo?
Trate de quitármela, pero me dolió la muñeca, vi que entraba Ezequiel por la puerta y me abrazo.
-¿Qué pasa?- le pregunte- ¿Por qué tengo esto?
-Tranquila, te la van a quitar.
-¿Por qué la tengo?







