Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de conferencias del hotel Emperador se había transformado en un escenario de tensión palpable. Los flashes de las cámaras estallaban como relámpagos intermitentes mientras los periodistas se acomodaban en sus asientos, ajustaban sus grabadoras y afilaban sus lápices como si fueran armas. Beatriz Alcántara observaba desde un rincón lateral, oculta tras unas gafas de sol oversized que no conseguían disimular la palidez enfermiza de







