Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa alarma del teléfono vibró a las cinco y treinta de la mañana, pero Danna llevaba despierta desde las tres. Había observado el techo durante dos horas y media, contando las grietas en el yeso, memorizando el patrón de sombras que proyectaba la luz de la calle. Cada minuto que pasaba era un minuto menos con Leonardo. Cada respiración la acercaba al momento en que tendría que elegir entre ser madre o ser justicia.
Se levantó sin h







