Mundo ficciónIniciar sesiónSus manos caen sobre mis caderas y sus dedos largos y cálidos se cuelan bajo mi sudadera, clavándose en mi carne como si quisiera desgarrarme, lo que provoca que un gemido de dolor escape de mis labios y se ahogue en los suyos. Sam no duda en hundir la lengua en mi boca cuando se abre por el dolor, pero me siento ridículamente aliviada cuando acaricia la mía con suavidad y gruñe en respuesta cuando lo recibo. Mis manos van hasta su cabello empapado en s







