A la mañana siguiente Esmeralda despertó envuelta en una nube de algodón, suspiro recordando la noche anterior y se sonrojó. ¿Le habría pedido que entrara con ella al hotel? Se tapo con las sábanas hasta la cara y sonrió. Claro que lo hubiera hecho, si no hubiera estado segura de que él se estaba conteniendo. Esperaba que fuera porque era un caballero y quería esperar a conocerse un poco más. Ella llevaba ya tres días en la isla, lo que significaba que solamente tenía dieciocho días más antes de tener que irse finalmente a su hogar.
Miro el reloj de su celular, dándose cuenta de que aún era temprano y tenía tiempo para llegar a su taller de cocina. Por lo tanto pidió unos huevos revueltos y tostadas para desayunar algo ligero, se baño, y se vistió con un vestido rojo un poco largo holgado que disimulaba sus curvas anchas. Ese día calzo unos zapatos "slip on", dió un último vistazo a la playa desde su ventana, imaginándose ahí la noche anterior con Alistaír.
Luego bajo a recepción, est