El almuerzo siguió su curso, y al terminar volvimos a su auto, charlamos sin movernos a ningún destino mientras tanto hasta que mi teléfono comenzó a sonar despiadadamente. Él me dejo atender pero me desanime un poco cuando comenzó a mirar su teléfono, colgué pronto la llamada, acomodándome en el asiento.
—Ya tengo boleto, será mi viaje a las ocho de la mañana, de mañana.
—Pediré un mismo vuelo para mañana entonces.
—¿De verdad me quieres acompañar? No creo que me lleve más de un mes.
—Quiero estar en todo el proceso de tu embarazo, cumplir con cada una de tus necesidades y estar para ti.
Atento, me encanta.
—Gracias, pero también tienes trabajo, otras cosas por hacer, no quiero que dejes todo para simplemente atender mis necesidades.
—Pero quiero hacerlo, al menos deja que vaya hasta el fin de semana, y si tengo cosas por hacer, te diré que regresó a Grecia.
—Bien, entonces hagámoslo de está manera.
—Perfecto.
Unos segundos fueron suficiente para que vuelva su atención a mí