Lo primero que sintió al despertarse fueron los rayos del sol. Esmeralda se estiró en la cama y gimió con gusto. En su casa hubiera despertado enojada por aquello, pero luego de un baño relajante y con el estómago lleno, sin preocuparse de tener un traje limpio para el trabajo... Era extraordinario. Se sentó en la cama con los ojos cerrados y disfrutó del sol matutino. Raramente disfruta de placeres como esos, donde no se preocupaba por sus obligaciones y sólo pensaba en qué hacer para divertirse.
Pensó en si estaría bien asearse o desayunar primero. Considero que todavía estaba fresca del baño de anoche, además tenía muchísima hambre. Por lo que optó vestirse y salir a caminar un poco, conocer Mykonos de día sería fantástico.
Se vistió con un simple vestido holgado tipo playero y unas sandalias sin tacón. Tomó su bolso y salió rápidamente, bajo el ascensor y camino fuera, notando que esa mañana había un clima excelente, sonriendo recorrió las calles hasta encontrar un pequeño local d