El domingo llegó y se fue, y antes de que me diera cuenta, era lunes. Pasé los días siguientes llevando a cabo las tareas señaladas en la lista de Harry. Por suerte para mí, su notable cabellera estaba ausente de la empresa por algún motivo que contenía las palabras “reuniones”, “importante”, “muchos” y “anual”. Después de guardar en un rincón de mi mente los sucesos de la otra noche recubiertos de una ligera neblina de alcohol, me importaba poco que volviera a la escena laboral. La tensión y l