Es un maldito frenesí. Como un zoológico.
Muy ruidoso y loco.
Todo el mundo está corriendo como un pollo con la cabeza cortada. Lo único que quiero es volver a subir al ascensor e irme a casa, y volver a mi acogedora cama. Se oye un pitido, pero no me inmuta. Continúo de pie mirando la locura que es ya el bufete, y aún faltan cinco minutos para las nueve. ¿Qué carajo?
—Mira bien, Holte. —Una voz me saca de mi momento. El Sr. Steele casi me hace caer cuando pasa a mi lado, chocando su hombro