Parpadeo largo y tendido cuando mis ojos encuentran ese viejo y raído escritorio tras llegar al final de su pasillo. Apartado de todos los demás, lo que me hace sentir que soy un bicho raro puesto en exhibición y que llama la atención por estar separado. Sólo más espacio para que el Sr. Steele y el Sr. Jennings me regañen, aparentemente. Oh sí, eso ya pasó ayer cuando me olvidé de anotar toda la información de un cliente potencial. Fue como el fin del maldito mundo, de acuerdo.
La silla de ofi