Mundo ficciónIniciar sesiónHades toco a los dos y desaparecieron, asomando en el despacho, todo sudorosos, se miraron y se rieron ante una Samira que los miraba asombrada
—¿¿Que paso? ¿porque vienen así?
—Jajaja, Samira, los dioses nos dieron un jugo afrodisíaco, querían poseernos, pero el amor a nuestro esposo evito que caigamos en la trampa
—¿Eso querían? ¿Y su majestad?







