ABBY KING
El auto se detiene en el lugar indicado. El hombre que conduce la limusina es quien nos abre la puerta y se inclina a tomar la mano de Mía quien usa un abrigo de piel blanco. Cada una desciende del auto, cuando llega mi momento de tocar al sujeto lo evado y simplemente lo hago sola.
El lugar está a reventar y una larga fila de personas es lo primero que vemos. Ajusto mi abrigo y suspiro. Recuerdo haber reservado una habitación VIP, así que todo va a estar bien.
–Dime que no tenemos qu