PUNTO DE VISTA DE SYLVARA
Habían pasado dos horas desde que todo… el consejo, Morrin, Kaelen declarándome su Luna… aquí estaba yo, sola, vestida con mi pijama, sentada al borde de la cama. La habitación estaba en silencio, demasiado silencioso, y mi mente no dejaba de repasar todo lo que había sucedido.
No podía dejar de pensar en Kaelen... en cómo me había cargado, en sus manos sobre mí, en el fuego de sus ojos, en la promesa de su voz. Cada recuerdo me aceleraba el pulso, me oprimía el pecho