Punto de vista de Kaelen
El odio no hace ruido.
No grita, ni se enfurece, ni muestra los dientes. El odio es paciente. Se instala en el pecho y aprende la forma de tus costillas. Memoriza cada desaire, cada mirada furtiva, cada momento en que te recordaron cuál era tu lugar.
Lo aprendí desde muy pequeño.
Aedric siempre estuvo por encima de mí sin que se lo mereciera. No porque fuera más fuerte. No porque fuera más sabio. Sino porque a la manada... a los ancianos y a mi padre les gustaba más. En