—Ahí —señalo el animal, que sigue aleteando asustado.
—¡Spark, fuera de aquí! —ordena con voz firme—. ¡Ahora! —grita señalando la puerta y parece que le entiende, porque se sale—. ¿Está bien? —Me pregunta, mirándome preocupado—. ¿Le hizo algo?
En ese momento recuerdo que estoy en ropa interior y tomo rápidamente la sábana para cubrirme.
—Lo siento —Se disculpa, avergonzado—. No debí entrar así, pero escuché su grito y me imaginé lo peor.
—Le tengo miedo a los animales y me asusté al encontr