—No, no puede ser, tengo años tomando la píldora, además nunca me olvidé de tomarlas —digo en voz alta, dando vueltas por el baño. Salgo y tomo mi bolso para vaciarlo en la cama, no encuentro las pastillas del mes pasado, abro el closet y saco la maleta que utilicé, reviso en las bolsas laterales y ahí están—. ¡Oh por Dios! —exclamo al verlas, me saltee los últimos días, fue justo unos días después de mi periodo y yo… Me siento en la cama y las manos me tiemblan de los nervios.
Tengo que salir