68. Ya no somos nada
Josh los llevó hasta su clínica y les sirvió un trago. El silencio reinó entre los tres y un deje de amargura se instaló en el pecho de Casandra. Susana no era su preferida y jamás serían amigas, pero verla en ese estado abrió una brecha enorme que separaba con creces el pasado y el presente.
Lo único que le provocaba era protegerla. Así que envió los mensajes pertinentes, para que Sara se comunicara con su amigo y le consiguiera todo lo que pudiera incriminar a Raúl Díaz, e incluso pidió un in