12. Encrucijada
—¿Qué tanto me ves? —preguntó Fabio, mientras limpiaba la encimera de la cocina.
—Encuentro fascinante, tu retorcida manera de complicarte la vida por nada —respondió Josh, ensanchando la sonrisa idiota que tenía hace más de media hora.
Fabio le lanzó la toalla, pero su amigo la esquivó con agilidad y se la devolvió con más fuerza. La toalla chocó con el hombro de Fabio en lugar de su cara.
—Pensé que después de hacerme el favor, te irías a tu casa de una m*****a vez.
—¿Y dejarte solo hacien