44. Solo un beso
Las palabras de Prescott resonaban en la cabeza de la mujer, quien estaba decidida a volver a lo seguro y conocido, pero estaba esa parte de ella que sopesaba una idea fugaz.
Su estómago estaba inquieto, al igual que su mente, que no le dejaron dormir, vuelta tras vuelta en la cama, pensando en las opciones que Prescott le había presentado.
Para templar sus emociones y enfocarse, antes de que siquiera saliera el sol, dejo su habitación, con cada respiración y movimiento que ejecutaba la clari