Capitulo 95.
—La primera.
—¡Mientes! —me sujeto del cuello y acerco su rostro al mío —. Mas te vale que me digas la verdad.
—¿Sino lo hago que me harás?
—Estas provocándome Agnes y te aseguro que te arrepentirás —estaba rabioso al igual que un perro de peleas clandestinas —¡Habla!
—¡Si! ¡Conocí a alguien que me amo como nadie lo ha hecho! ¡Me hizo el amor noches enteras… me hizo su mujer una y otra vez!
—Callate —provoque al diablo y ahora no se cómo calmarlo.
—Me enseño a follar como toda una ramera.
—¡Car