Capitulo 7.
—Deposita el dinero en la cuenta del cirujano plástico para que pueda realizarme la abdominoplastia —bebió un sorbo de te caliente.
—No.
—¿Por qué no?
—Ya no es mi responsabilidad.
—Claro que sí, soy tu esposa —dijo molesta —. Por si no te has dado cuenta mi vientre quedo flácido y con una enorme cicatriz.
—No exageres, solo son diez centímetros —lleve a mi hijo a la ventana para que sintiera el calor del sol.
—¡Por culpa de ese mocoso arruine mi cuerpo!
—Eso lo hubieras pensado antes de tratar