Capitulo 57.
Llegue a la residencia a bañarme, de nuevo, y cambiarme de ropa para ir directamente a la oficina. Ni siquiera tenía ganas de desayunar, asi que solo bebi un vaso de jugo de arándanos que la ama de llaves muy amablemente me entrego antes de subir a la camioneta. Los empleados me saludaron en cuanto me vieron cruzar el umbral de las puertas de la compañía, enseguida leí el informe que recibi de mi secretaria.
—Señor Marchetti tiene una junta con los directivos a las nueve de la mañana —dijo la c