Capitulo 52.

—Pensé que eras una santa —sonrió de lado con mi tanga enredada entre sus dedos.

—Me gusta la lencería y los zapatos —deje el costoso collar en el interior de su cajita —¿Qué haces? —oculte mi risa al ver como se metía una de mis tangas en el bolsillo de su pantalón.

—Tengo que buscar consuelo mientras estas enferma, no quiero enviarte de nuevo al hospital.

—Como digas —sonreí —. Busca en el cajón de abajo, encontraras calzones más bonitos.

—A este punto quería llegar. Ya estas perdiendo el pud
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