Capitulo 118.
—¿Tan mal están las cosas? Tus hombres no me dejaban entrar a la finca —la voz de Lurdes me provoco un intenso dolor de cabeza.
—Algo asi —no me acerque para saludarla —¿Qué es lo que necesitas?
—Que grosero eres.
—Lurdes, las cosas no están bien. Entiende por favor mi postura.
—Vale, ya no te molestes —levanto sus manos en señal de derrota —. Solo vine a visitarte.
—No es un buen momento— camine por el pasillo hasta mi oficina.
—Estas extraño desde que se fue la italiana esa. No entiendo porqu