Subo al auto lo más rápido que puedo, por miedo a que se arrepienta.
Coloco su cabeza en mi antebrazo izquierdo y con la mano derecha trato de consolarlo es tan delgado que puedo sentir sus huesitos, tiene una respiración débil y no realiza ningún movimiento, me gustaría poder hacer algo más, comienzo hablarle suave y despacio para que solo el me escuche.
- Pequeño vamos hacer un trato, tienes que poner todo tu empeño y energía en recuperarte y si todo sale bien te llevare conmigo a casa, te