Mundo ficciónIniciar sesiónApagué la cocina y guardé las patatas en su lugar. No tenía sentido cocinar cuando en unos minutos tendría la oportunidad de comer en un restaurante con Adeline. Volví acercarme a la ventana, aún no había rastro de los hombres fortachones y eso me alegraba, probablemente nunca más los volvería a ver. No obstante, preferí meter el cuchillo más filoso de mi cocina en mi bolso, seguidamente introduje mi gas pimienta y e







