Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon carta en mano caminé hasta el automóvil oscuro, los hombres no parecían sorprendidos, al contrario, sus rostros no mostraban ninguna expresión, pero por el olor a cigarrillo que emanaba el auto y las bolsas de comida chatarra logré adivinar lo aburrido que sería el estar vigilándome día y noche.
Uno de ellos me miró de reojo, haciéndome temer lo peor ¿acaso estaba cometiendo un error al ofenderlo de tal ma







