Mundo de ficçãoIniciar sessão—Suéltame, ahora —le advertí con determinación —¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Ayuda! —bramé con todas mis fuerzas, intenté forcejear con aquel enorme hombre, pero apenas lograba moverlo un centímetro, aun así, estaba dispuesta a intentarlo —¡Ayuda!
Solo necesitaba que una sola persona me mirara y corriera en mi auxilio o que gritara a mi lado para asustar al policía, así llamando la atención de todos.
Pero, para mi mala suerte mis palabras se las llevó el viento como un cruel villano; nadie







