ELIZABETH WINTER
Me arrodillé sobre el manto colorido, sintiendo la hierba húmeda y fría bajo mis rodillas, pero no me importó. La energía de aquel lugar era increíble.
Alex se arrodilló a mi lado.
El chamán, cuyo nombre era Amaru (Serpiente Sagrada, nos susurró Raúl), comenzó a organizar los objetos sobre el manto.
Había flores. Dulces. Semillas. Conchas. Y, por supuesto, hojas de coca.
— La unión de dos almas no es solo un contrato entre humanos. — habló Amaru, con sus manos moviéndose con gr