DAMIAN WINTER
El sonido constante de los teclados, los teléfonos sonando y el ir y venir de pasos por la sala de reuniones era como música de fondo para mí.
Mi celular vibró sobre la mesa. No era habitual que Jonas me molestara durante el horario laboral. Abrí el mensaje y la calma que tanto buscaba se hizo añicos como vidrio roto.
Jonas: Señor, otro subordinado avisó que la señora Stella recibió una carta de amenaza. Adjunto la foto.
La imagen era nítida. La caligrafía elegante no me resultaba