Dimitri me dejó en el edificio donde yo vivía y se excusó conmigo porque tenía que irse, según él porque alguien no había hecho bien su trabajo y ahora tenía que arreglarlo. Tener a Dimitri como jefe debe ser una tortura, así como es tan demandante para follar, debe ser aún más en el trabajo.
Entré al edificio y el hombre que estaba en la recepción me llamó. Yo me acerqué a él y lo saludé cordialmente.
— Le han dejado un regalo — me dijo.
Él sacó una caja bastante grande envuelta en papel regal