Mundo ficciónIniciar sesiónEl camino hasta el instituto es tranquilo y silencioso, solo abrimos la boca para acordar desayunar en la cafetería del instituto, que sorprendentemente está abierta a estas horas de la mañana. Todavía no hay casi nadie en el recinto escolar, y puedo contar unos tres coches aparcados en la zona de estudiantes. Isis aparca muy cerca de la entrada, y al bajarnos caminamos los dos solos por los pasillos. Yo doy gracias porque no bajara







