98. Un día diferente
Ravenna
El día comenzó con una visita inesperada de Mallory y Astoria, mis adorables cuñadas. Trajeron consigo un rayo de sol que pareció iluminar hasta los rincones más oscuros de mi casa. Sus sonrisas cálidas y sus miradas llenas de preocupación me reconfortaron al instante.
—¿Cómo estás, Ravenna?— pregunta Mallory, con sus ojos azules brillando con genuina preocupación. —¿Y cómo está Benjamin? ¿Está mejorando?—
Asiento, tratando de no dejar que se note toda la preocupación que aún pesa en mi