99. Lila
Benjamin
En cuanto Cameron y eu nos acercamos a nuestro padre, él me evaluó de manera intimidante, exigiendo algo que yo aún no sabía qué era.
—Benjamin—, dijo, su mirada penetrante evaluándome detenidamente—. ¿Ya sientes a tu lobo?
Asiento, con la voz firme al responder:
—Sí, lo siento. Todas las heridas están curadas—. Levanto mi camiseta y muestro el lugar donde mi oreja fue mutilada.
—Eso es genial, transfórmate, vamos a correr primero. Quiero ver cuánto te va a afectar esa lesión en el oíd